viernes, 25 de enero de 2019

Microrrelatos y pegatinas #OrigiReto2019

Pues el título lo dice todo. Para facilitar las cosas voy a recopilar los Microrrelatos en una sola entrada y añadir las pegatinas, para lucirlas juntitas. Además estarán añadidos todos los enlaces a los relatos enlazados, pasaos a echarles un vistazo también, ¿si? ^^

miércoles, 16 de enero de 2019

OrigiReto2019 de enero: Protagonista.

¿Y qué podría sentar mejor que publicar mi primer relato del año para el #OrigiReto2019? Exacto, ¡NADA en absoluto! Así que os traigo mi cosa rara para enero, por fin, a ver si adivináis a qué objetivo pertenece :P. No me voy a extender que luego no me leéis xD, así que espero que os guste y me dejéis muchos coments, aunque me habría gustado poder dedicarle más tiempo, enero y las prisas xD. En breve publicaré también el Microrrelato y la pegatina :3




Enero:
Protagonista.



Supongo que esto es bastante difícil de asimilar, así que te pongo en situación:

Verano, 43 grados centígrados a la sombra, si es que quedaba algún rincón libre, porque la gente se apretujaba hasta tras las farolas. No había nadie que no se detuviera junto a la fuente a mojarse el pelo, la nuca, los brazos, o todo un poco. Pero yo estaba de plantón junto al macetón lleno de plantitas resecas que cortaba la entrada de vehículos al parque y ya pasaba casi una hora del momento en el que J. tendría que haber llegado, tal como prometió. No me mires así, entonces estaba de 7 meses, hacía calor pero no era un esfuerzo tan terrible... El problema era que cuanto más tiempo pasaba, más me daba cuenta de que no quería quedarme a esperarle.

Digamos que había sido una de esas historias cortas de las que no quieres hablar. Tenía 15 años, me gustaba un chico, tonteábamos, él era mayor, fui a mi primera fiesta, no había condón, yo no quería, el sí y por un calentón de un par de minutos, terminé con un embarazo del que no se iba a hacer cargo. En algún momento tuvimos una especie de “algo”, entonces creía que me amaba y que lo que sucedió fue fruto de nuestro amor. Ahora sé que le daba igual y fin de la historia. Y eso es todo lo que interesa sobre el tema.


Hacía solo un rato que había recibido una llamada suya desde un número de teléfono desconocido, pidiéndome que fuera a aquel lugar sin darme opción a negarme. Es probable que estuviera metido en algún follón y necesitara ayuda o dinero, o ambas cosas, eso es algo que ya nunca sabremos. No sé por qué creí que todo aquello podría tener algo que ver con un inexistente nosotros y nerviosamente, apretaba contra mí el bolso donde había metido la copia del informe médico, por si J. tenía algún interés en saber sobre el embarazo. Fue entonces cuando el policía apareció mientras volvían a mi mente unas cuantas de las infracciones que había cometido con las prisas de camino al parque: habría ido con más cuidado de haber sabido que estaban ahí, pero vi tarde el coche patrulla y esperaba que quien estuviera dentro no me hubiera visto a mí, ni cómo mi bicicleta cruzaba en rojo, circulaba por la acera a toda velocidad y hacía frenar a un taxi cruzando por un paso de peatones de nuevo en rojo. Pero, ¡vaya que si me habían visto! y la forma en que uno de ellos venía hacia mí mientras abría el pequeño cuaderno de notas y accionaba el mecanismo del bolígrafo, no dejaba lugar a dudas, estaba completamente dispuesto a usarlo.

—¿No le da vergüenza en su estado?

—¿Qué estado? Si yo estoy perfectamente.

—Embarazada y haciendo locuras de esa forma con la bicicleta... ¡Que va a ser madre, mujer, hay que empezar a ser responsable!


Entendía esa mirada, llevaba meses aguantándola en los ojos de todo el mundo. Ojos de lástima, de “¿por qué te has hecho eso?”, gestos de desaprobación, de “has tirado tu vida por la ventana”, de susurros acusadores de personas a quienes no les importaba mi opinión, ni saber la realidad.

En aquél momento J. apareció girando una esquina y al ver el panorama, no se detuvo ni a dudar: dio media vuelta y salió corriendo.

Hasta las narices de todo y de todos, simplemente estallé. Verle salir huyendo como el maldito cobarde que era, no hizo más que dejarme las cosas todavía más claras.

—¿Ve a ese idiota de allí? ¿El que va huyendo? —grité al policía de la libreta— ¿Por qué no va y le dice lo mismo? ¿Qué cree usted que sabe de mí? ¿Cree que quería esto? ¿Que todo el mundo me acuse mientras él se larga como si nada? ¡No tiene usted ningún derecho a decirme que sea responsable por algo que ni siquiera quería!

El policía, sorprendido por mi ataque de furia, trató de calmarme sin conseguirlo y cuando intenté soltar la cadena que sujetaba mi bicicleta al poste de señalización para marcharme con ella, me lo impidió.

—No puedes irte niña, te has saltado las normas de tráfico podías haber dañado al bebé y estás demasiado alterada para...

—¿Al bebé? ¿Y qué pasa conmigo? ¡No soy un recipiente!

—¡Cálmate!

—¡Que me sueltes!
Llegados a este punto la cosa pintaba mucho más que mal, pero por suerte o por desgracia, no sabría decir, una explosión no muy lejos llamó la atención del policía. Su compañero le hizo una señal desde el coche y por un momento creí que iba a librarme de todo aquello. No fue así. El policía, incapaz de dejarme marchar y supongo que no con mala intención, sino más bien como impulso, tratando de posponer la situación, decidió que lo más adecuado era mantenerme allí hasta que pudiera volver y llevarse además, la llave de mi propio candado.

Así que quedé esposada al manillar de mi bicicleta, que a su vez estaba encadenada a un poste. Y quizá no hubiera importado cualquier otro día, pero justo en aquél momento, cuando el coche patrulla se puso en marcha y el policía me dedicó una última mirada antes de que la furgoneta de reparto lo embistiera, supe que todo iba a ir a peor.

La gente empezó a correr por todas partes, mientras los coches pasaban junto a la plaza a toda velocidad, algunos fuera de control, otros buscando escapar de algo que nadie podía ver todavía. Todo era caótico y mi único pensamiento era liberar mi mano de las esposas, así que esperaba que los agentes no hubieran sufrido graves daños en el accidente y pudieran venir con la llave, pero descarté esa opción cuando uno de los policías, tratando de salir del coche, fue brutalmente atacado por una mujer completamente descontrolada, que le mordió y golpeó hasta que el hombre dejó de moverse. La escena se repitió con gente al azar, todo el mundo corría y gritaba y otra gente desquiciada les perseguía dándoles caza.

Solo quería pasar desapercibida, así que traté de ocultarme tras el macetero agachándome lo máximo que me permitieron las esposas y la barriga. Había tanto ruido que parecía irreal.

Ya está, pensé, por fin ha llegado el Apocalipsis Zombi. Pero era el jodido peor momento de la historia para que se cumpliera mi mayor deseo. Cuando te imaginas luchando contra las hordas de No Muertos, huyendo, saqueando y esquivando, lo ultimo que crees es que lo vas a hacer como adolescente embarazada atada a una bici encadenada a un poste a 43 grados. Aquello era jugar en Dificultad Heroica por lo menos...

Puedes pensar que estoy chalada si quieres, pero entonces no es que nada, así en general, me fuera demasiado bien, estaba asustada, me sentía sola y pensaba que la vida me había dado la espalda. La verdad, que la sociedad, la humanidad, el futuro y el planeta entero se fueran a la porra junto conmigo, me importaba más bien poco. Y sin embargo, cuando vi aquél mono-volumen a toda velocidad directo hacia mí, estaba de todo menos resignada. Tiré con todas mis fuerzas de las esposas alzando la bicicleta, no se soltaría, pero quizá si mantenía el cuerpo lo bastante alejado, el poste detendría el golpe y solo me arrancara el brazo. No contaba con que el enorme macetón fuera de mucha ayuda, pero sí desvió lo suficiente al vehículo como para que no chocara de lleno contra el poste de señalización: lo rozó ladeándolo y llevándose media bicicleta antes de volcar y deslizarse aparatosamente por la acera durante unos metros.

La buena noticia era que la cadena fue mi seguro de vida, había sujetado la bicicleta impidiendo que me llegara el golpe. La mala era que el manillar y la rueda delantera seguían al otro lado de las esposas. Aunque siendo positiva, tampoco estaba ya unida al poste.

No recuerdo bien qué sucedió la media hora siguiente, pero todo fue correr, empujar, esquivar y sudar lo que no está escrito. Quizá pienses que ir unida a media bicicleta era un lastre, pero reconozco que, al menos durante ese primer rato, me ayudó a protegerme de los golpes y a bloquear más de un ataque. Al final perdí la rueda saliendo de la ciudad, pero el manillar servía de sobra para defenderme.

Cuando empecé a darme cuenta de lo que había pasado, estaba sentada en un rincón del almacén de una fábrica inmensa de bolsas de plástico, totalmente exhausta. No había apenas provisiones, pero un lugar así, sin interés, reducía las probabilidades de que alguien quisiera colarse. Así que me quedé y aquí sigo desde entonces. Y todo hubiera sido perfecto si las contracciones no me hubieran hecho gritar y me hubieras oído.
—¿Quieres decir que de verdad llevas aquí dos meses tú sola, esposada a ese manillar?

—Te estoy viendo la cara, Rosa. Crees que miento porque no entiendes como he sobrevivido sola.

—Niña, el fin del mundo está ahí fuera, ni siquiera entiendo cómo he sobrevivido yo, pero cuesta creerlo, Sera... Hablas como si eso hubiera pasado hace milenios, pero sigues teniendo 15 años.

—De eso nada, ayer cumplí los 16.

—Eso no te hace una adulta, ni da veracidad a tu historia... Pero felicidades.

—Gracias. Entiendo que no me creas, pero la vida está llena de historias de gente que sobrevivió, de pequeños milagros y de cosas extraordinarias. Porque si ninguna de esas cosas hubiera sucedido, ni yo estaría aquí ahora mismo ni tú estarías a punto de ayudarme a dar a luz.

—Como sobrevivir al Apocalipsis Zombi, primera clase práctica: de mujer de la limpieza a comadrona. Espero que cuentes esta parte de la historia tan bien como has contado la anterior, cariño.




Enero
Título: Protagonista.
Objetivo: 23- Relata la historia de un embarazo fuera de lo corriente (o conciencia sobre algo poco conocido del tema), en que la futura madre sea la absoluta protagonista y no el bebé.
Objeto1: 6-Un informe médico.
Objeto2: 35-Una bicicleta.
Palabras: 1628
Pasa el Test de Bechdel: Sí.
Medallas:




Además, contiene también:
-Medalla: Personaje no normativo
-Medalla: Destino funesto
-Objetivo 2- Aparecen Zombis
-Objetivo 8- Relato (post)apocaliptico/distópico
-Objetivo 20- Cita desastrosa
-Objeto 30- Una llave.
-Objeto 31- Un candado.

Espero que os guste el nuevo contador de medallas para que no nos dejemos nada :P Añado el Original a la lista de pegatinas en mi entrada de las bases del #OrigiReto2019.


Este relato está escrito para el Reto de escritura creativa #OrigiReto2019 que co-dirijimos Stiby (@Stiby2) y KATTY (@Musajue, yo misma), del cual podéis encontrar las bases, pegatinas, Ranking de participantes, cómo apuntarse y datos varios en esta entrada de mi blog (La Pluma Azul de KATTY) y en esta otra de Stiby (Solo uncapítulo más). También podéis encontrar los relatos de todos los participantes en nuestros momentos de Twitter y próximamente añadiré un recopilatorio de mis Relatos y Microrrelatos junto a audios, lecturas y otras cosillas, aunque de momento os dejo el resumen de mis cosillas del#OrigiReto2018 :P

Gracias por leer y no olvidéis comentar, como siempre digo, los comentarios salvan vidas. Un saludito y a darle a la tecla ;3


.KATTY.
@Musajue



(¡ESTARÁS CONTENTA! MITAD DE MES Y YA TIENES RELATO... Pues claro, ¿a caso lo dudabas?... … … … ¿NNNNNOU? XD... Ya te vale, haberlo escrito tú xD... ¿Y PERDER LA OPORTUNIDAD DE VER TODO ESE ESTRÉS?...¬¬ Idiota... VAAAALE, YO HARÉ EL PRÓXIMO... Ni hablar... ¡EH!... Te aguantas xD, por ponerte tonta... MALDITA SEA XD... ¡Venga, a rellenar pegatinas!... YA VOY, YA VOY...)




lunes, 7 de enero de 2019

OrigiReto Creativo 2018: El final del comienzo.

¡Hola gentecilla wapa! Traigo cositas, datos, resultados, recuentos y RANKING. Daré por hecho que el título de la entrada es suficientemente explicito porque soy más bien persona de “hasta luegos” y este es el último post sobre el #OrigiReto2018, así que no os pongáis emocionales, que aquí venimos a dar premios y buen rollo y todo tiene que terminar algún día, y en este caso, para volver a empezar con nuevos objetivos, mayores retos y más molonería en general para este año que recién empieza. El OrigiReto Creativo 2018 terminó oficialmente, así que había que contar OrigiPuntos, recopilar cosillas, decidir el destino de la humanidad y luego ponerle colorines y purpurina a todo un poco, pero ha llegado el momento de terminar con la maravillosa primera edición del OrigiReto, que ha sido y será por siempre el inicio de algo increíble para mí y espero que también para la gente estupenda que habéis participado, leído, retuiteado y colaborado, y que sepáis que siempre seréis especiales por formar parte de la primera generación OrigiRetil💗.



Datos curiosetes: