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lunes, 30 de abril de 2018

OrigiReto de abril: segundo relato.

Yey!! Aquí traigo mi segundo relato de abril para el #OrigiReto2018 Espero que os guste, y os recuerdo que pertenece al capitulo 8 del proyecto OrigiReto! Podéis encontrar todos mis relatos y audios en orden aquí: Todos los capítulos y audios, y si os interesa, acceder a las bases del OrigiReto en mi blog AQUÍ y en el de Stiby AQUÍ.
Tenéis el Ranking definitivo de abril al final de la entrada :3


Canción: Lurk in the Dark - Noragami OST de Taku Iwasaki.















Capítulo 8:
De otra dimensión.


¿Has estado alguna vez bajo el agua? Ya me entiendes, no me refiero a darte un chapuzón, si no a sumergirte hasta el fondo y sentirte flotar en medio de la nada. Esa quietud silenciosa, ese frío solitario, esa paz. Una tranquilidad tan absoluta que da escalofríos. ¿Te parece una sensación agradable? Pues intenta estar así para siempre y desde siempre. Sí, quizá sea relajante, y jodidamente aburrido. Imagínatelo: no puedes hablar con nadie, porque ni hay nadie ni sabes hablar, ni irte por ahí a ninguna parte, y tampoco hacer nada. Solo estás. flotas a la deriva en una especie de fluido gelatinoso donde no hay con qué orientarse, ni sentido del tiempo, ni forma de saber si estás del derecho o del revés. Tampoco se ve nada más allá de unos metros, pero es que no hay nada que ver. Solo esa sustancia. No se ve ni se oye nada, no hay nada... 

De hecho, en más de una ocasión intenté encontrar un “algo” cualquiera que rompiera la infinita amalgama verde azulada, pero solo fui a la deriva zigzagueando, deformándome y rodando de un lado a otro sin sentido. Ah, porque los humanos lo tenéis fácil, pensáis, "venga voy a ir allí", y vais. Pero no, allí no era tan sencillo. Existes, pero tu forma es etérea, no algo físico, así que no tienes un cuerpo que dirigir, solo una cosa viscosa que mantener junta, en un medio viscoso. ¿Has Intentado hacer café con leche sin que se mezclen el café y la leche? Prueba, verás qué divertido. 

Total que intentaba moverme y avanzar y eso, pero sin sentido del tiempo, ni gravedad, ni cuerpo, ni espacio, ni nada con lo que orientarse, era complicado en ese líquido viscoso.

Y allí estaba yo. La juerga padre, vamos.

Cierto día... Espera, eso no es muy preciso: el tiempo no pasa así que, decir que “un día” no tiene sentido, déjame intentarlo de nuevo...

En un momento determinado —mucho mejor así—, después de haberme movido aleatoriamente sin descanso probablemente durante milenios sin conseguir nada, de pronto algo extraño sucedió. El sentido de la vista no es estrictamente lo que conoces como vista, es más bien una mezcla ente percibir y ver a la que llamo "perci-ver". Pero es bastante similar a la visión humana, así que tampoco importa... La cosa es, que había algo raro allí, un “algo” que antes no estaba y que era diferente a lo que había estado perci-viendo hasta entonces. Había una cosa que se movía retorciéndose como un gusano y traté de acercarme. Y digo traté, porque cuando ya llevaba, yo que sé, probablemente unos años convulsionándome, alargándome y enroscándome como un idiota sobre mi mismo para intentar moverme hacia eso, me di cuenta de que mis movimientos eran sospechosamente parecidos a los suyos, y que yo también debía parecer un gusano retorciéndose. Vaya par de lerdos... Bueno, en ese momento puedo asegurar que ambos carecíamos de sentido del ridículo, y que estábamos igual de eufóricos de haber encontrado una existencia que no era la propia, con la que hacer felizmente el gusano retorcedor, como un par de idiotas.

A partir de ahora, para entendernos, me referiré al ser etéreo haciendo el gusano que se retuerce y que no es yo, como Bob.

Y allí estábamos, los dos flotando viscosamente por el líquido, unas veces más cerca, otras más lejos... En ocasiones nos alejábamos, pero tarde o temprano Bob volvía o le encontraba de nuevo. Mi existencia cambió después de conocer a Bob. Incluso podríamos decir que hubo un antes y un después de Bob.

Y entonces estaba yo... estando, allí, sin más, cuando algo empezó a sucederle a Bob. Aparecieron luces a su alrededor, luces de colores cegadores, tan intensas que pude sentir el calor por primera vez. También escuché un grito lastimero. El primer sonido que oí, fue ese alarido quejumbroso de mi amigo. El líquido gelatinoso vibró, todo se quedó frío y Bob había desaparecido.

Nunca más supe de Bob. Se esfumó. Así, tal cual.

También fue la primera vez que sentí miedo, que pensé en lo que aquello había significado, que entendí la idea de la muerte en sí. Me di cuenta de que Bob jamás regresaría y temí la posibilidad de que pudiera pasarme a mí.

Por eso, el día —esta vez sí—, en que aparecieron las luces a mi alrededor, mi grito fue de puro pánico.

Pero no era dolor lo que sentí, si no una fuerza sobrecogedora que me recorrió la esencia y me hizo temblar. El miedo dejó paso a la euforia y cuando me sentí desvanecer, una imagen brumosa apareció ante mí: el fuego de las antorchas, una sala cochambrosa, un círculo de invocación...

Ante mí, estaba Nía. Supe su nombre igual que ella conoció el mío en cuanto me vió. También supe que era una pyukee, una ninfa, y que me invocó ligándome a ella, pero había una barrera que me impedía tocarla y sellar el pacto. Me atraía con una fuerza arrolladora y mi propia energía la buscaba desesperadamente. Traté de alcanzarla a través de la barrera protectora, pero no cedió. Nía era tan brillante que me cegaba y una desesperación salvaje me invadió por no poder tocarla. Sentí hambre por primera vez, ansias por atravesar la barrera y tenerla conmigo, y ni siquiera me di cuenta de cuánto la estaba asustando.

Me acostumbré rápido a mi nuevo cuerpo cambiante, de sombra y energía. Mi forma original era animal, como un gran lobo de oscuridad. Pero solo era una silueta. Quería aprender rápido a controlar mi poder, porque me costaba contener la energía de mi interior.

Cuando vi a ese tipo, cambié de forma tratando de imitarle. La estaba acariciando, y cuando empezó a asfixiarla, solo pude pensar en descuartizarlo e incinerar los pedazos. El fuego salió de mí en un ramalazo de furia que luché por contener mientras él amenazaba con dañarla. Intentaba comunicarse conmigo. Pensé que tendría que aprender a hacer eso de hablar porque no le entendí, pero pude sentir lo que quería: mi poder de sombra y fuego.

Me llamaba demonio, eso sí lo pillé, es el nombre por el que me conocen los humanos, aunque las pyukee me llaman Elemento.

No sé qué soy, solo mi nombre: Noiz.




Título: De otra dimensión (capítulo 8).
Ejercicio:16-Crea un ser nuevo y ponle nombre.
Género:Fantástico.
Palabras:1049


Y eso es todo por ahora, espero que os haya gustado y aquí tenéis mi Pegatina-kawaii chachi guay y el Ranking del mes ^^



(RECONÓCELO KAT, TE MOLA CUANDO ESCRIBO YO... ... ... VENGA, DÍLO, SABES QUE ME LO HE GANADO BEIBE ;3...Vaaaale, lo has hecho bien ... NO, NO, ASÍ NO, TIENES QUE DECIR: "NUKE, ME MOLAS", VAMOS, TÚ TURNO... No voy a decir eso! xD... PERO ES LA VERDAD, NO LO ESCONDAS... Creída xD... SI NO FUERA TU DOBLE PERSONALIDAD ME......Basta! xD... VAAAALE~ :3)

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